Circulación de agua caliente

El agua caliente doméstica que circula por tuberías se enfría debido a las pérdidas de calor cuando permanece sin utilizar un determinado tiempo. La circulación del agua caliente doméstica garantiza un caudal en el interior de las tuberías, incluso aunque no se utilice el agua caliente.

El agua caliente doméstica que circula por tuberías se enfría debido a las pérdidas de calor cuando permanece sin utilizar un determinado tiempo. En los sistemas de agua caliente doméstica de gran tamaño, donde las tuberías de distribución son de gran longitud, la eliminación del agua fría almacenada en las tuberías puede llevar un tiempo relativamente grande antes de que acabe por salir el agua caliente. Desde el punto de vista de la comodidad de los usuarios, este comportamiento no es aceptable.

La circulación del agua caliente doméstica garantiza un caudal en el interior de las tuberías, incluso aunque no se utilice el agua caliente. De esta forma, el tiempo de espera siempre se encuentra dentro de un nivel aceptable. El agua caliente doméstica se hace circular a una temperatura mínima dada para minimizar el consumo energético. Este proceso se controla mediante una válvula de circulación, estratégicamente ubicada en diversos lugares en el sistema doméstico de agua caliente. Se utiliza una bomba de circulación para mantener la recirculación del agua caliente doméstica hasta llegar al sistema de producción (intercambiador de calor o unidad de calentamiento de agua).

En ocasiones, para impedir o minimizar el crecimiento bacteriano en las tuberías, es necesario calentar a mayores temperaturas el agua caliente doméstica que circula por la red de tuberías. Un aumento sistemático de la temperatura en el sistema doméstico de agua caliente permite destruir las bacterias indeseables. En los sistemas de agua caliente doméstica de gran tamaño, la circulación se puede gestionar adecuadamente mediante un BMS.





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